El deseo es un estado que sentimos cuando queremos algo, y por lo tanto queremos saciar lo que deseamos.
Puede haber buenos deseos y malos deseos, que se caracterizan por la ley de causa-efecto.
Si todos nuestros deseos se cumpliesen la vida sería un descontrol porque, imaginaros, estoy enfadado no pienso lo que digo, y se me pasa por la cabeza un ojalá se muera o se tire de un puente, o cualquier deseo del que podamos arrepentirnos, se cumple; y después lamentarse no sirve de nada.
Los deseos que se cumplen con facilidad, son simplemente caprichos. Los verdaderos deseos son los que cuestan, los que nos ponen obstáculos y solo los más valientes, los que no se rinden consiguen cumplirlos.
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