En las dos últimas clases de filosofía hemos hecho una especie de trabajo que consistía en escribir muchas cosas que nos gustaría ser y dar el motivo, por ejemplo: si yo fuera un sentimiento sería el amor porque soy muy romántica.
Al final teníamos que responder a: ¿Si pudiéramos convertirnos en 3 de esas cosas, cuáles serían? y teníamos que decirlas siéndolo directamente.
Mis respuestas fueron:
- Soy un pájaro porque podría volar y ser libre, conocer cada sitio que sobrevuelo.
- Soy el verano porque tendré tiempo para todo, y ahí suelen ocurrir las mejores cosas de la vida, también están las mejores fiestas.
- Soy todos los momentos especiales de la vida (realmente aquí se pedía un momento de la vida, pero me parece injusto tener que conformarme solo con uno). Sería la infancia porque ser niño es genial, no tienes que preocuparte por casi nada y te dedicas a jugar todo el tiempo; después, también escogería la adolescencia porque, aunque todos digan que esta fase de la vida es la peor, la más difícil de pasar, yo creo que no es así, para mí es una etapa en la que están los mejores momentos de la vida, los que vives con las personas que fuiste escogiendo como amigos en la infancia, las cosas que no vas a olvidar nunca y también es una fase de transición en la que vas madurando poco a poco, y te vas dando cuenta de cual es tu camino y quien debe estar o no en él; aunque es dura porque a veces se nos vaya de las manos, es una etapa digna de vivir y de contar.
Siento ser agorero, pero nos sé si existen "las cosas que no vas a olvidar nunca". La capacidad de olvido de los humanos es extraordinaria.
ResponderEliminarEn cualquier caso, el asunto tiene que ver con lo que supone este ejercicio de autoconocimiento.
La verdad es que sí porque cuando queremos olvidar algo, es cuando más lo recordamos y al revés, cuando más queremos recordar algo, más se nos nubla el pensamiento.
ResponderEliminar