Hoy en filosofía, Merino sacó un tema interesante: que le pedimos al grupo y que le ofrecemos a cambio. Hemos aportado ideas para que el curso sea llevadero entre todos, hemos pedido respeto y ofrecido el mismo, también hemos pedido colaboración (yo exactamente) e hice el trato de participar, se ha pedido que no hubiese malos rollos en clase, que no hubiese vergüenza para expresarse delante de todos, y creo que ya hemos hecho el acuerdo de cumplir cada petición.
Entre una cosa y otra, ha aparecido la pregunta: ¿Por qué hago las cosas que hago?
Le he dado vueltas a la pregunta, y he llegado a la conclusión de que mis padres quieren que haga muchas de las cosas que hago, como por ejemplo estudiar.
Pero yo si estoy estudiando es porque quiero, porque me servirá en un futuro para llegar a ser lo que me gustaría ser. Puede que también sea en parte una obligación, ya que como la mayoría de mis compañeros; sus padres, los míos y los de la mayor parte quieren que estudiemos para llegar lejos. Se podría decir que tenemos la misma idea: llegar.
Que nuestros padres influyan en estudiar o no, no significa que lo hagamos porque ellos nos manden, ya que quizás los padres de mucha gente esperan que sus hijos estudien algo que a ellos mismos les gustaría y no consiguieron, pero cada uno de nosotros decidirá lo que va a ser, libremente.
Gracias por la música.
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